“De buen vino y buena conversación”

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Restaurante de cocina de mercado con gusto por el buen pescado en Madrid.

Restaurante de cocina de mercado con gusto por el buen pescado en Madrid.

Estamos en un restaurante elegante, acogedor, y con una decoración muy cuidada

así como la distribución del espacio interior. Al entrar puedes tomar una copa de vino tranquilamente en su barra de bar que se encuentra a la derecha, es un espacio luminoso y chic en el que hacer tiempo mientras la mesa está disponible.

Para acceder a la zona del restaurante se hace por la parte de la izquierda. Al entrar al salón nos encontramos con una columna principal decorada y camuflada exitosamente como si de una obra de arte se tratara. Alrededor de esa parte del local comienzan a sucederse las mesas, colocadas de tal manera que permitan la intimidad de los comensales.

Hay dos espacios diferenciados, la parte interior y la zona de la terraza cubierta, en nuestro caso elegimos la parte interior, que es un poco menos luminosa pero muy acogedora igualmente.

Un detalle que me gustó fueron las sillas, aunque un poco incómodas no te dejan indiferente, parecen de polipiel en tonos marrón y beige, un pelín altas y profundas por lo que la postura que adoptas no es natural, pero he de reconocer que son llamativas con un diseño arriesgado.

Nada más llegar, puedes ver una de las zonas más representativas del restaurante que es su “bodega”, en la que destaca la gran cantidad y tipos de vino que tienen en carta. La carta de POMBO 18, es amplia, son productos de mercado, frescos, y de gran calidad.

Se trata de un restaurante que ofrece menú para empresas muy recomendables también, por lo que el tipo de cliente que se da cita en él es muy variado ya que la oferta gastronómica es muy amplia.

Las mesas eran amplias, cómodas, y con bastante espacio entre ellas, lo que hacía que se pudiera hablar tranquilamente sin molestar ni ser invadidos por las otras conversaciones. En todo momento fuimos atendidos y asesorados por los camareros de manera excepcional y destacable sobre la carta y las cantidades.

Cada rincón está lleno de detalles, colocados milimétricamente por los decoradores de interiores, he de confesar que cada vez más me decanto por los lugares con carisma e historia, en los que las cosas no están perfectamente colocadas sino que se ve cómo han ido completándose con el paso de los años y la solera de sus gentes.

Sin desmerecer en esta ocasión, el local, estaba decorado de manera muy neutra, en el que destacaban las sillas como he mencionado anteriormente y el contraste entre el color chocolate y el crema de las paredes con un toque de distorsión en los paneles naranjas intenso que presiden parte de las paredes.

y ahora…bien….lo más esperado

La carta, y los platos que hemos seleccionado para esta ocasión.

Para hacer más llevadera la espera, pedimos una botella de vino de ribera (Arzuaga) un clásico con el que no podíamos fallar, y efectivamente así fue.

El aperitivo estaba realmente bueno, pescadito a la parrilla crujiente y con un tamaño correcto. Para comenzar y compartir seleccionamos una ración de jamón ibérico, unos mejillones al vapor, y unas croquetas de carabineros.

Los mejillones pata negra, será que soy muy fan , pero espectaculares, grandes, y bien cocinados, con sabor a “mar mar” ;), la cantidad era generosa, muy recomendable este plato.

El jamón estaba muy rico, buena temperatura, y rascaba debajo de la lengua, me pareció buena pieza y de buena calidad, me fijé que tenía también buen color, y no lo presentaron con demasiada grasa, algo muy positivo.

 

 

Cuando hablamos de croquetas, siempre encontramos, entradas con artículos, sobre las mejores croquetas de Madrid, o las croquetas caseras de la abuela etc… en esta ocasión he de decir que no es lo que más nos gustó, las encontramos sin sabor, y para mi gusto demasiado rebozadas.La cantidad creo que fue escasa. Es un plato que no repetiría.

La carta es bastante completa, por lo que seguro que encuentras lo que más te gusta. De las tres personas que estábamos una pidió el Tartar de atún, y nosotros dos, el Rape a la brasa. En cuanto lo vi en la carta me conquistó, y me decidí a probarlo a la brasa porque hasta el momento no tuve oportunidad.

La presentación del Tartar he de decir que de las más espectaculares que he visto, muy original y bien trabajada, con la salsa en una cápsula que cada uno se puede regular a su gusto. Un detalle muy significativo. La salsa de aguacate estaba muy cremosa, me gusto la combinación y la combinación de colores en el plato. Se veía hermosa.

Teníamos muchas expectativas acerca del rape a la brasa, en la carta había una recomendación para dos personas como mínimo por lo que mi compañero y yo, pedimos la pieza para compartir. La presentación la hacen con la  pieza entera y es el camarero quien la prepara en el momento de servirla.

La pieza estaba muy bien cocinada, y con mucho sabor, acompañado de unas patatas también buenísimas, todo con ajito y un poco de guindilla para darle un toque alegre. Como veís todo tiene una pinta espectacular, y os puedo asegurar que así de rico estaba !!! 😉

Este postre estaba muy bien resuelto, con fruta natural y una delicada nata. Nos encanto!!! muy recomendable, y grande, en concreto esta copa era especialmente generosa.

En general ha sido una experiencia agradable, el restaurante es ideal para una comida de trabajo o para alguna ocasión especial si quieres sorprender a alguien especial. Por la zona en la que está se aparca bien, no he tenido mucho problema,creo que tienen servicio de aparca-coches, pero no estoy segura, mejor preguntar a la hora de hacer la reserva.

Como comentaba al principio, la decoración del local es cuidada y arriesgada, me ha gustado especialmente esta parte que corresponde justo al pasillo que va hacia los aseos.

Es un local lleno de detalles, con muy buen trato del personal, ha sido una buena experiencia con una muy buena compañía.

Si te ha gustado esta entrada, no olvides por favor compartirla con quien creas que pueda estar interesado. 🙂   GRACIAS !!!

 

  • Ración de jamón ibérico
  • Mejillones al vapor pata negra
  • Ración de croquetas
  • Rape a la brasa (2 personas)
  • Tartar de atún
  • Botela de Agua
  • Botella de vino Arzuaga
  • Mouseolina de Li
  • Café solo
  • Servicio de pan x 3
  • 3 personas 149,40 euros. 50 euros por persona

QUIERO IR

→ DIRECCIÓN
Calle Manuel Pombo Angulo, 18, 28050 Madrid
→ TELÉFONO
    917 50 48 22

CC BY-NC-SA 4.0 RESTAURANTE POMBO 18 – MADRID por Cuaderno Gastronomico está licenciado bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.